Del sionismo moderno al Plan de Partición de la ONU
1882: El Baron Edmond de Rothschild comienza a invertir en el futuro Estado de Israel
En 1882 el Barón Edmond de Rothschild visita Palestina para comprobar sobre el terreno las posibilidades de construir allí el futuro Estado judío. En los primeros años financia la construcción de
dos de los primeros asentamientos judíos: uno en Tel-Aviv y otro en Haifa. A su muerte, en 1934, había participado en la compra de más de 125.000 hectáreas de tierra y la construcción de más de
40 asentamientos.
1886: Theodor Herzl publica “El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”
En esta publicación, de apenas un centenar de páginas, Theodor Herzl defendía como solución para el pueblo judío la creación de un “Estado judío” en las tierras de Argentina o Palestina. Esta
obra, que en un principio fue rechazada por las clases más poderosas y las principales sinagogas obtuvo un gran respaldo por parte de las grandes masas de judíos de todo el mundo y convirtió a
Herzl en el padre del Sionismo moderno.
1887: Primer Congreso Sionista
Se celebró en Basilea (Suiza) del 29 al 31 de agosto de 1897. Al congreso, organizado y presidido por el fundador del Sionismo moderno Theodor Herzl, acudieron 200 participantes procedentes de 17
países de todo el mundo. En este encuentro se produce el nombramiento de Herzl como presidente del la Organización Sionista, cargo que ocuparía hasta su muerte en 1904. Fruto de las
deliberaciones de los miembros del congreso nace el Programa de Basilea, en el se que establece como objetivo la creación en Palestina de un “hogar para el pueblo judío”.
1901: Creación del Fondo Nacional Judío
En el quinto congreso sionista se decide la fundación del FNJ o Fondo Nacional Judío con el objetivo de adquirir terrenos en Palestina. En tres años ya había
comprado más de 20.000 hectáreas en la llanura de Marj Bin Amer y los más de 60.000 palestinos que allí vivían tuvieron que marcharse.
1914-1915: Correspondencia Husayn-McMahon
Así es como se conoce al conjunto de cartas que durante 1914 y 1915 intercambiaron Sir Henry McMahon, alto comisionado británico en Egipto y el jerife de La Meca Husayn Ibn Ali. El contenido de
estas cartas revela el objetivo de Inglaterra de buscar aliados para destruir el Imperio Otomano. El 24 de octubre de 1915 McMahon envía una carta en la que Inglaterra se compromete a
garantizar la independencia de tierras árabes, entre ellas Palestina a cambio de que estas se posicionaran a su favor: «Si la nación árabe se coloca a su lado en esta guerra, Inglaterra
la protegerá contra toda intervención exterior en Arabia y dará a los árabes toda la ayuda necesaria contra una agresión extranjera».
1915: Herbert Samuel presenta “El futuro de Palestina”
En 1915, Sir Herbert Samuel, ministro del gobierno británico y reconocido sionista presenta un memorando ante el gabinete británico titulado “El futuro de Palestina” en el que
especificaba que aún no era el mejor momento para establecer un Estado judío en Palestina y que tras la guerra “Palestina debía quedar bajo mandato británico”. Con un gobierno británico
en tierras palestinas las “organizaciones judías tendrán facilidades para comprar tierras y fundar colonias. La inmigración judía tendrá preferencia: colocaremos de tres a cuatro millones de
judíos europeos entre mahometanos”
1916: Tratado Sykes-Pikot
El 3 de enero de 1916 Gran Bretaña y Francia acuerdan la división de Oriente Medio una vez derrotado el Imperio Otomano y finalizada la Gran Guerra. Del encuentro entre el representante francés Charles François Georges-Picot y el representante Sir Mark Sykes se decide que la primera recibiría lo que hoy es Siria y el Líbano mientras que los segundos ejercerían su influencia sobre Jordania. Asimismo se decide que Palestina sea internacionalizada.
1917: La Declaración Balfour
El 2 de noviembre de 1917, el ministro de Asuntos Exteriores Británico, Arthur Balfour, en una carta dirigida al dirigente sionista Británico Lord Rothschild, se comprometía a crear en Palestina
un hogar para el pueblo judío. He aquí un extracto de dicho documento:
"El gobierno de Su Majestad mira con buenos ojos la creación en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y utilizará sus mejores oficios para facilitar la consecución de esta
meta, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y la situación
política de los cuales gozan los judíos en otro país cualquiera". Por entonces la población judía en Palestina apenas representaba el 8% de la población total.
1920: Conferencia de San Remo
Celebrada entre el 19 y el 26 de abril de 1920 en San Remo por las potencias victoriosas en la Primera Guerra Mundial en la que se acuerda el mandato de Gran Bretaña sobre tierras palestinas.
Estos territorios bajo mandato británico comprendían lo que más tarde sería el Estado de Israel, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jordania y parte de los Altos del Golán. En esta conferencia se
ratifican Acuerdo Sykes-Picot y la Declaración de Balfour.
1922: El Mandato británico sobre Palestina
La Sociedad de las Naciones aprueba en junio de 1922 el Mandato de Palestina mediante el cual ésta quedaba bajo mandato británico oficialmente. En el texto se ratificaba los objetivos marcados en
la Declaración de Balfour de “establecer un hogar nacional judío” y de “salvaguardar los derechos civiles y religiosos de todos lo habitantes de Palestina”.
1925: Creación del Histadrut
David Ben Gurion funda el sindicato judío Histadrut que sería tal y como afirmaría años después una pieza clave para la construcción del Estado de Israel. Tras tres años de mandato británico
la población judía en territorio palestino había alcanzado los 33.000 habitantes, tres veces más que el año anterior.
Según el historiador israelí Ilan Pappé a finales de los años 30 y principios de los 40 se desarrollaría el “Proyecto archivo de aldeas” mediante el cual los sionistas recopilaron
información sobre cada aldea de Palestina: la utilidad de sus tierras, la riqueza de sus habitantes, los posibles proyectos que en ellas podrían llevarse a cabo, la dificultad para ocuparlas,
etc.
1936-1939: La Gran Revuelta
En 1936 diferentes partidos políticos palestinos forman el Alto Comité Árabe que llama a la desobediencia civil y a la huelga como protesta por el mandato británica. Mientras en las ciudades las
protestas tomaban forma de huelgas o intentos de negociación en algunas zonas rurales se produjeron episodios de desobediencia civil y confrontación armada. La represión británica fue
desorbitada: encarcelamientos, asesinatos de los llamados “rebeldes”, destrucción de poblados, etc. dejaron como resultado 5000 muertos y más de 14.000 heridos.
En 1937 una comisión de expertos enviada por Gran Bretaña publica el Informe Peel en el que recomienda la partición de Palestina en dos estados: 1/3 sería para los judíos, la zona
comprendida entre Jerusalén y Jaffa quedaría bajo mandato y el territorio restante sería para los árabes. Los palestinos que quedasen dentro del territorio judío serían trasladados a otras
zonas.
1939: El libro blanco de McDonald
Una vez más la postura del gobierno británico cambiaba de rumbo. A través de la publicación del Libro Blanco en mayo de 1939 Gran Bretaña trataría de recompensar al pueblo árabe por la dura
represión llevada a cabo durante la Gran Revuelta. Destacan tres aspectos fundamentales:
- En primer lugar el compromiso de reducir la migración judía: se limita a 75000 el número de judíos que podrían llegar a esas tierras en los siguientes cinco años y se establece que, una vez la
población judía llegase a representar 1/3 de la población total sería decisión del pueblo árabe la entrada o no de nuevos colonos judíos.
- En segundo lugar, se limitan las autorizaciones para la compra de tierras, reduciéndose a algunas comarcas donde la población judía era más reducida.
- En tercer lugar, el compromiso de crear un único estado para los dos pueblos que fuese independiente en un plazo máximo de diez años. El intento del gobierno británico de recuperar la
confianza del pueblo palestino fracasó y la reacción del colectivo judío fue de total rechazo. Este documento supuso la ruptura entre los sionistas y el gobierno británico.
La publicación de el Libro Blanco provocó la ira de de grupos terroristas sionistas como el Irgún, la Banda Stern que incrementaron sus ataques.
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1942: Programa Biltmore
En mayo de 1942 se celebra en Nueva York un Congreso Sionista al que acuden 600 delegados de Europa y EEUU. En él se declara el total rechazo al Libro Blanco y se aprueba el Programa Biltmore en
el que se establecen tres objetivos fundamentales: el fin del mandato británico, la constitución de un gobierno y un ejército judíos y el reconocimiento de Palestina como Estado Soberano
Judío. Pese a la aprobación del programa, el gobierno británico mantuvo su postura de frenar la inmigración masiva y negó a la Agencia Judía la entrada
de 100.000 judíos. Ignorando las restricciones, la Brihah consiguió introducir ilegalmente en Palestina a más de 100.000 judíos entre 1945 y 1948.
1947: Resolución 181 de las Naciones Unidas
El 29 de noviembre la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York aprueba la Resolución 181 por la cual se acuerda:
- El fin del mandato británico y la retirada progresiva del ejército inglés.
- La partición de Palestina en un estado árabe y otro hebreo, y un área formada por Belén y Jerusalén que estaría bajo control internacional.
El acuerdo fue oficialmente rechazado por la Liga Árabe dos semanas después de ser aprobado por ser considerado totalmente injusto con el pueblo palestino tanto por el porcentaje de territorio que recibiría el futuro Estado Judío como por el porcentaje de plantaciones, industrias y otros terrenos que le corresponderían a éste tras la partición. La resolución fue aprobada por 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones. El Dr. Anis Sayegh, editor de la Enciclopedia Palestina afirma que existieron presiones por parte de EEUU a embajadores de la ONU para que votasen a favor de la Resolución 181: los embajadores de países como Filipinas, Liberia o Guatemala reconocieron en sus memorias tales presiones.






